top of page

¿Qué protege la salud cerebral después de los 100 años?

hace 2 días
2 min de lectura

Una nueva revisión sistemática publicada en npj Aging analiza qué sabemos sobre la salud cerebral de las personas centenarias y qué factores podrían explicar por qué algunas mantienen sus capacidades cognitivas incluso en edades extremas.


Julio Hernique Saldarriaga


Llegar a los 100 años no significa necesariamente llegar con deterioro cognitivo. Algunas personas alcanzan edades extremas conservando capacidades cognitivas y funcionales, convirtiendo a los centenarios en una población especialmente valiosa para investigar los mecanismos que podrían proteger la salud cerebral durante el envejecimiento.

Una nueva revisión sistemática, liderada por Sandra Milena Castelblanco-Toro y con participación de Hernando Santamaría-García, investigadores vinculados al Doctorado en Neurociencias de la Pontificia Universidad Javeriana, reunió la evidencia disponible para comprender qué caracteriza la salud cerebral después de los 100 años. El estudio analizó 24 investigaciones que, en conjunto, incluyeron 19.104 centenarios.

Los resultados muestran que no existe un único factor capaz de explicar un envejecimiento cerebral saludable. Por el contrario, la evidencia apunta a una combinación de factores biológicos, sociales y relacionados con el estilo de vida. Entre los factores asociados con una mejor preservación aparecen una mayor presencia de la variante genética APOE-ε2, un menor riesgo poligénico de neurodegeneración, mayor educación y una participación social sólida. En sentido contrario, el aislamiento social, la institucionalización, la presencia de múltiples enfermedades y las deficiencias nutricionales se relacionaron consistentemente con un mayor deterioro cerebral.


Una enorme variabilidad entre los centenarios


Uno de los resultados más llamativos es la amplitud de las diferencias encontradas. Según el estudio y los criterios utilizados, la proporción de centenarios con cognición preservada osciló entre 11,6 % y 83 %. Los autores señalan que esta variación probablemente refleja diferencias entre las poblaciones estudiadas, las herramientas de evaluación y los criterios diagnósticos utilizados.

Esa heterogeneidad también revela uno de los principales vacíos del campo. Aunque existen investigaciones sobre centenarios, la mayoría se ha concentrado en dimensiones cognitivas, funcionales y psicosociales, mientras que los estudios biológicos y de neuroimagen siguen siendo escasos. La revisión plantea así la necesidad de armonizar las definiciones y metodologías utilizadas para estudiar la salud cerebral en edades extremas.


Los centenarios como modelo de resiliencia cerebral


Más que entender la longevidad únicamente como supervivencia, estudiar a quienes llegan a los 100 años con una buena salud cerebral puede ofrecer pistas sobre resiliencia frente al envejecimiento y la neurodegeneración.

Los hallazgos sugieren que esa resiliencia probablemente emerge de la interacción entre características biológicas y las experiencias acumuladas durante toda una vida. Comprender mejor esa combinación puede ayudar a identificar factores protectores y orientar intervenciones destinadas no solo a vivir más años, sino a preservar la salud cerebral durante más tiempo.

La investigación contó con autores de instituciones de Colombia, Noruega, Países Bajos, Estados Unidos, Chile, Irlanda, España y otros centros internacionales, y recibió apoyo, entre otros programas, del D43 Research Training for Equity in Alzheimer's Disease and Brain Health in Colombia.

 
 
 

Comentarios


Diseño sin título-10.png
Diseño sin título-11.png
5-2.png
4-2.png
6.png
bottom of page