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Dos nuevas preguntas en el Lab. para una neurociencia situada

  • hace 2 días
  • 3 min de lectura

Dos investigadores, dos caminos y una misma inquietud¿cómo construir una neurociencia capaz de comprender nuestro cerebro desde el territorio que habitamos?

Si algo hemos aprendido en esta laboratorio es que cada ciencia, cada investigación y hasta cada pregunta exige su geografia, su definición incluyendo circunstancias de tiempo, modo y lugar. Las preguntas sobre el cerebro pueden ser universales, pero las respuestas dependen, en buena medida, de las poblaciones que estudiamos, de las experiencias que las atraviesan y de los contextos desde los que producimos conocimiento.


Sofía Díaz Villamil y Fernan Alexis Casas llegan al Laboratorio de Cognición, Neurociencia y Contexto en el marco de sus procesos de formación e investigación doctoral, desde caminos muy distintos. Sofía, formada en psicología y estadística en Bélgica, investiga las consecuencias cognitivas del conflicto armado en Colombia. Fernan, médico y docente con una larga trayectoria clínica, trabaja en la construcción de referencias locales para comprender la actividad eléctrica cerebral. Sus preguntas son diferentes, pero se encuentran en la necesidad de hacer neurociencia situada, capaz de mirar nuestras poblaciones con herramientas rigurosas y preguntas propias.


Las huellas cognitivas del conflicto


Sofía estudió Psicología y posteriormente Estadística en la Universidad de Gante. En 2024 obtuvo una beca para desarrollar su proyecto doctoral entre la Universidad de Gante y la Universidad Libre de Bruselas, una investigación que la trajo nuevamente hacia Colombia.

Su trabajo busca estudiar los efectos cognitivos del conflicto armado tanto en víctimas como en excombatientes y explorar la posibilidad de que algunos de estos cambios pueden transmitirse a generaciones posteriores, como el exposoma nos ha dicho. Para acercarse a esta pregunta, combina cuestionarios, medidas comportamentales y registros neurofisiológicos, buscando observar cómo una experiencia social e histórica de tal magnitud puede relacionarse con el funcionamiento cognitivo.


Su llegada al laboratorio surge de una colaboración con las poblaciones y redes con las que trabaja el equipo de la Javeriana. Así, su investigación encuentra aquí un territorio indispensable para desarrollar sus preguntas. Su trabajo vuelve sobre una cuestión difícil de separar de la historia de Colombia ¿qué puede dejar la violencia en nuestra manera de pensar, sentir y relacionarnos, incluso cuando el acontecimiento que la produjo ya terminó?


Antes del diagnóstico, el mapa


Fernan es médico de la Universidad de Caldas. Durante cerca de dieciocho años trabajó en urgencias y atención prehospitalaria, y posteriormente desarrolló una trayectoria docente en fisiología, neurociencias, morfología y metodología de la investigación. Fue entre la práctica clínica y la enseñanza donde apareció una pregunta que terminó llevándolo hacia la investigación. Cuando decimos que un registro cerebral es “normal”, ¿normal respecto de qué? ¿De quién? Buena parte de las referencias neurofisiológicas que utilizamos provienen de poblaciones europeas y norteamericanas. Fernan decidió entonces trabajar en un problema lejano a las luces, más bien se propuso el gran enigma del contenido, construir una referencia propia.


Su investigación doctoral en Ciencias Aplicadas, desarrollada en la Universidad Militar Nueva Granada, se concentra en la neurociencia computacional aplicada al EEG cuantitativo. En particular, busca construir un mapa normativo de la actividad eléctrica cerebral en reposo de adultos jóvenes neurotípicos de nuestro contexto.El propósito no es crear una herramienta diagnóstica inmediata. Es construir infraestructura científica con datos, protocolos y métodos abiertos que puedan ser auditados, reproducidos y utilizados por investigaciones futuras. Como él mismo lo explica, su trabajo se parece a construir las curvas de crecimiento que permiten interpretar la estatura de un niño: sin una referencia adecuada, un número es apenas un número.


Dos preguntas que se encuentran


Sofía estudia las posibles huellas cognitivas de una historia marcada por la violencia. Fernan busca construir las referencias necesarias para interpretar con mayor precisión la actividad cerebral de nuestra población.

Una investiga cómo el contexto puede transformar la experiencia y el funcionamiento cognitivo. El otro pregunta cómo el contexto de quienes participan en una investigación debería estar presente incluso en las referencias con las que interpretamos sus cerebros.

Son aproximaciones diferentes, pero ambas parten de la intuición de que no podemos comprender plenamente el cerebro si dejamos fuera el mundo en el que ese cerebro vive.

Para el Laboratorio de Cognición, Neurociencia y Contexto, la llegada de Sofía y Fernan Alexis representa la posibilidad de ampliar las preguntas, fortalecer las colaboraciones y contribuir a una neurociencia que dialogue con estándares internacionales sin perder de vista las particularidades de Colombia y América Latina.

Sus investigaciones todavía están en curso, pero ya dejan claro que hacer ciencia consiste en estudiar aquello que permanece después de una experiencia; otras veces, en construir el mapa que permitirá que alguien más pueda interpretarla. Y en ambos casos, el territorio es determinante.

 
 
 

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